Albóndigas en salsa de cebolla

Nadie dice que no a unas buenas albóndigas en salsa. Y como aquí nos gustan tanto, tenemos mil y una forma de acompañarlas. En esta ocasión van junto a una salsa de cebolla, un clásico solo para amantes de la cebolla y su dulce sabor.

Las albóndigas tampoco tienen misterio, simplemente necesitas combinar la carne picada con ingredientes que la hidraten y la den jugosidad, como el pan empapado en leche, y un huevo para amalgamar todos los ingredientes.

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Luego solo resta aportarle el sabor que prefieras, básicamente con ajo, cebolla y hierbas aromáticas. Mis preferidas son el perejil y el orégano, dependiendo de la salsa con la que va a ir.

La salsa es la mejor parte, pues está elaborada con cebollas caramelizadas. La clave es dejar que las cebollas se caramelicen lentamente al fuego, esto hace que desarrollen el dulzor y los otros sabores que le dan un maravilloso sabor a la salsa, y a las albóndigas que están impregnadas de la salsa.

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Es muy fácil de preparar, y la puedes dejar que se haga sola, simplemente tendrás que removerlo de vez en cuando para que las cebollas no se quemen.

Tiempo de preparación: 15 minutos

Tiempo de cocción: 25 minutos

Tiempo total: 40 minutos

Raciones: Aproximadamente 24 albóndigas

Ingredientes

Para las albóndigas:

  • 500 gramos de carne picada de ternera (o una mezcla de ternera y cerdo)
  • 60 gramos de pan rallado
  • 60 ml de leche
  • 1 huevo
  • 3 cucharadas de cebolla finamente picada
  • 1 cucharada de perejil fresco picado
  • 1/2 cucharadita de ajo en polvo
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 1/4 cucharadita de pimienta negra molida
  • Aceite de oliva para freír

Para la salsa de cebolla:

  • 2 cebollas grandes
  • 6-8 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 hoja de laurel
  • 200 ml de vino blanco
  • 150 ml de agua
  • Una pizca de sal
  • Una pizca de azúcar

Elaboración

Para preparar las albóndigas:

  1. En un recipiente mediano, mezcla el pan rallado, la leche y el huevo. Deja reposar la mezcla durante 3 minutos o hasta que las migas de pan se ablanden.
  2. Agrega la cebolla, el perejil, el ajo, la sal y la pimienta y mézclalo de nuevo. Con las manos, incorpora suavemente la carne picada, y amásalo todo hasta que esté bien mezclado y esté uniforme.
  3. Con la masa hecha, úntate ligeramente las manos con aceite para coger una porción de masa y que no se te pegue en las manos. Dale forma redonda girando la masa entre las dos palmas. Puedes hacerlas del tamaño que quieras, pero ten en cuenta que cuanto más grandes sean, más tardarán en cocinarse.
  4. Una vez que estén formadas todas las albóndigas, pásalas por harina ligeramente y elimina el exceso.
  5. Prepara una sartén amplia con abundante aceite de oliva, caliéntalo al máximo y empieza a freír las albóndigas cuando el aceite esté bien caliente. Deja que se frían por todos los lados, trabajando en dos lotes si es necesario.
  6. Saca las albóndigas y escúrrelas en papel de cocina. Resérvalas hasta que tengas la salsa.

Para preparar la salsa:

  1. Corta las cebollas en dados finos y sofreírlas en una sartén con el aceite a fuego medio, y la hoja de laurel, hasta que estén translúcidas.
  2. Pica el ajo (no es necesario cortarlo en trozos pequeños) y añádelo a las cebollas. Continua la cocción hasta que las cebollas estén doradas y caramelizadas. Este proceso tardará un buen rato, cuanto más lo dejemos, más caramelizadas estarán las cebollas, pero ¡ojo que no se quemen!
  3. Retira la hoja de laurel y añade el resto de ingredientes, la sal, el azúcar, el vino y el agua, y mézclalo bien. Si no te gusta encontrarte trozos de cebolla en la salsa, puedes triturarla con la batidora hasta que esté fina.
  4. Incorpora las albóndigas y deja que se cocinen a fuego lento unos 15 minutos, más o menos, para que el vino se suavice y se mezclen todos los sabores.

NOTAS

En vez de freír las albóndigas, también puedes cocinarlas al horno para conseguir una capa crujiente y eliminar exceso de grasa y calorías.

Si encuentras que la salsa se está secando un poco mientras las albóndigas se cocinan, puedes agregar un poco más de agua o caldo a la sartén. Y si quieres darle más cremosidad, te aconsejo que le añadas un chorrito de nata líquida.

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