Albóndigas en salsa de tomate

Si se utilizan ingredientes de calidad, y se cocinan bien, albondigas de carne en salsa de tomate son las reinas de los segundos platos.
Son tiernas, jugosas, y combinan con diferentes ingredientes, como arroz o pasta.

No renuncies a un plato de albondigas caseras en salsa de tomate porque te parezca una elaboración muy complicada. Aunque pueden intimidar tantos ingredientes juntos, lo cierto es que son muy fáciles de hacer, si sigues los pasos correctamente.

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Como cualquier otra, ésta receta de albondigas en salsa también se puede adaptar a tus gustos. Por ejemplo, añadiendo más especias, menos ajo o haciendo varias combinaciones de carnes hasta encontrar la que le aporte jugosidad y un sabor extra.

Y las albóndigas se pueden hacer en un lote grande, para tenerlas congeladas y sacarlas cuando te apetezcan.
Así el tiempo se reduce a la mitad.

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No pienses que es un simple plato de albondigas en salsa de tomate frito, porque también vas a cocinar la salsa de tomate, desde cero. ¡Y que sabor tiene! Nada que ver con las salsas compradas.

Vamos al lío.

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¿Cómo hacer albondigas en salsa de tomate?

Tiempo de preparación: 20 minutos

Tiempo de cocción: 50 minutos

Tiempo total: 70 minutos

Raciones: 4-6 personas

Ingredientes

Para las albóndigas:

  • 400 gramos de carne picada de ternera mezclada con cerdo
  • 1 cebolla muy finamente picada
  • 1 diente de ajo, pelado y picado finamente
  • 50 gramos de pan rallado
  • 25 gramos de queso manchego rallado
  • 2 cucharadas de perejil fresco picado
  • 1 huevo grande, ligeramente batido
  • 1/2 cucharadita de sal
  • Unas vueltas de pimienta negra molida
  • Aceite de oliva para freír

Para la salsa de tomate

  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cebolla picada muy fina
  • 2 dientes de ajo, pelados y picados finamente
  • 120 ml de vino blanco
  • 800 gramos de tomate triturado (los que vienen en lata)
  • 100 ml de agua
  • 1-2 cucharaditas de azúcar
  • 1 cucharadita de albahaca u orégano picado (o media y media)

Elaboración

Para hacer las albóndigas:

  1. Mezcla la carne picada, la cebolla, el ajo, el pan rallado, el queso y el perejil picado en un bol grande hasta que tengas una mezcla uniforme. Sazónalo con la sal y la pimienta, y añade el huevo batido a la mezcla, ligándolo con las manos.
  2. Coge un poco de la mezcla, y dale forma redonda con las manos. Fríelo en aceite caliente en una sartén, hasta que esté dorado por todas las partes. Prueba la albóndiga y rectifica el condimento de la mezcla cruda si es necesario.
  3. Con las manos húmedas, ve formando las albóndigas, aproximadamente salen 16, tratando de no presionarlas demasiado fuerte.
  4. Fríe las albóndigas en el aceite durante 5 minutos, volteándolas de vez en cuando hasta que estén doradas. Trasládalas a un plato grande cubierto con papel de cocina para que enfríen.

Para hacer la salsa de tomate:

  1. Calienta el aceite de oliva a fuego medio en una sartén, y añade la cebolla y el ajo picado para sofreírlos hasta que estén ligeramente dorados.
  2. Aumenta ligeramente el fuego, y vierte el vino blanco. Deja que hierva hasta que se reduzca a la mitad.
  3. Agrega el tomate triturado, el azúcar, el agua y la cucharadita de albahaca u orégano picado. Sazónalo con sal y pimienta negra molida, y deja que se cocine a fuego lento durante 20-30 minutos, hasta que el tomate esté blando, y la salsa se haya reducido a la mitad. Luego retira la sartén del fuego.
  4. Añade las albóndigas en la salsa y cocínalas a fuego lento durante 15-20 minutos, hasta que las albóndigas estén cocidas. Si la salsa de tomate se espesa demasiado, puedes añadir agua, y si para tu gusto está demasiado líquida, deja que se reduzca un poco más.
  5. Sirve las albóndigas acompañadas de abundante salsa de tomate, y pan para mojar, lo necesitarás. Puedes decorar el plato con perejil fresco finamente picador encima.
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Notas

Si la salsa de tomate te gusta fina, sin tropezones, puedes pasarla por la batidora antes de reducirla.

De esta receta salen unas 16 albóndigas del tamaño de una bola pelota de ping pong; puedes hacerlas más pequeñas o más grandes, como prefieras, pero los tiempos de cocción cambiarán.

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