Cómo congelar coliflor

¿Quieres congelar coliflor? ¡Es fácil! Te enseñaré cómo congelar la coliflor para que puedas usar los ramilletes en la cocina al instante (y ahorrar tiempo).

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La coliflor es una verdura increíblemente versátil y es un ingrediente básico en recetas saludables (y bajas en hidratos de carbono).

Además, es un súper alimento cargado con vitamina C, vitamina B-6, antioxidantes y fibra. A mí personalmente me encanta cómo se transforma el sabor y la textura cuando se cocina de diferentes maneras, desde simplemente asada entera con especias, o rallarla para hacer un arroz de coliflor.

Pero tienes varias cabezas en casa, ya sea recién recogidas del huerto, o como sobras en el frigorífico, y no sabes que hacer con ellas, seguramente te estés preguntando ¿se puede congelar la coliflor?

La respuesta es sí, se puede congelar fácilmente para su uso futuro. De hecho, es la mejor manera de preservar esta verdura. No la deshidrata, no pierde nutrientes, y la puedes volver a cocinar como de costumbre.

Pero no basta con cortarla, meterla en una bolsa ziplock y tirarla en el congelador. Dar a los ramilletes de coliflor un rápido escaldado en agua hirviendo previamente, asegura que conserven una buena textura. Te guiaré paso a paso por el proceso.

Cómo congelar la coliflor

  1. Prepara la hortaliza lavando la cabeza y quitando la suciedad o los restos verdes. Lávala bajo el grifo. Córtala por la mitad, y luego en cuartos.
  2. Retira los ramilletes del corazón y pártelos a mano o córtalos en trozos más pequeños con el cuchillo sobre una tabla de cortar.
  3. Comienza el proceso de escaldado poniendo a hervir una olla grande de agua y, cuando llegue a ebullición, escalda los ramilletes durante 1-2 minutos.
  4. Crea un baño de agua helada añadiendo agua y hielo en un recipiente grande. Sacar la coliflor de la olla con una espumadera y transfiérela al baño de hielo. Deja que enfríe durante unos 2 minutos. Esto evita que el calor residual continúe cocinándola.
  5. Escurre y seca con papel de cocina los ramilletes para eliminar cualquier exceso de humedad. Introdúcela en el congelador sobre una bandeja durante 1 a 2 horas. Esto evita que los ramilletes se aglutinen y se peguen entre sí.
  6. Después, ponlo en bolsas especiales, etiquétalas con la fecha, y guárdala durante varios meses en el congelador.

NOTAS

De esta forma, la coliflor se conserva bien durante un año. Todavía es seguro comerla después de esa fecha, pero su calidad disminuirá.

El hecho de que los ramilletes permanezcan sueltos es una gran ventaja cuando, por ejemplo, solo tienes que sacar lo necesario para hacer una receta.

Como veis, hago un escaldado previo antes de la congelación. No es imprescindible, se puede hacer directamente cruda, pero es recomendable hacerlo.

El proceso de escaldado no sólo asegura la eliminación de cualquier bacteria que esté al acecho, sino que también preserva la calidad y el sabor de la hortaliza.

Esto es particularmente importante si planeas congelarla por más de uno o dos meses.

Como alternativa, puedes cocerla al vapor durante 5 minutos en lugar de escaldarla.

¿Cómo utilizar la coliflor congelada?

Este método hace que las recetas con ella sean mucho más fáciles y rápidas, ya que no necesita cocinarse por mucho tiempo.

El proceso de escaldado hace que esté más suave que si estuviese cruda (una vez descongelada), pero recuerda que aún no está bien cocida. No es necesario descongelar la coliflor antes de cocinarla. Sólo tienes que saltearla, hervirla o cocerla al vapor y ya está.

Y si tienes montones de calabacines, ¡recuerda que también puedes congelar calabacines con este método!

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