Crema de calabacín con quesitos

Solemos asociar el verano con bebidas refrescantes para saciar la sed, la oportunidad para asar a la parrilla al aire libre, pero solo unos pocos se dan cuenta de la cantidad de verduras que dan fruto durante esta temporada, y que se pueden hacer buen uso de ellas en la cocina.

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El calabacín es una de esas verduras. Esta cucurbitácea es una de las mejores verduras para perder peso. Es baja en calorías y alta en fibra. Además, tiene un alto contenido de vitamina C, así como potasio, proteínas, hidratos de carbono y vitamina A.

Además de ser muy nutritivo, el calabacín también es muy versátil en la cocina. De hecho, puedes comer calabacines crudos, aunque lo más habitual es cocinarlos de muchas maneras diferentes.

Puedes usarlo para cremas, como la receta que estoy compartiendo hoy, se puede añadir a la ensalada, usarlo para hacer bizcochos, incluso puedes hacer una pasta de calabacín.

No te pierdas nuestro artículo sobre crema de calabacín.

Además de su sabor suave y ligeramente dulce, lo que hace que esta verdura sea aún más popular, es que puede crecer fácilmente casi en cualquier sitio. De hecho, puedes plantarlo en el jardín y terminar con una cosecha enorme. ¡Y la satisfacción de que estás comiendo tus propios calabacines!

Para hacer esta crema he utilizado quesitos. Ya sabéis que para la crema podéis utilizar nata, leche, leche evaporada o queso, que van a aportar ese toque cremoso que lo diferencia de los purés. Si queréis un plato más reducido en calorías, se pueden utilizar quesitos light, aunque el sabor también se verá rebajado.

Tiempo de preparación: 10 minutos

Tiempo de cocción: 28 minutos

Tiempo total: 38 minutos

Raciones: 4 personas

Ingredientes

  • 1 kilo de calabacines
  • 1 cebolla pequeña picada
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 litro de caldo de verduras casero
  • 4 quesitos
  • Sal y pimienta negra molida, al gusto
  • Unas hojas de perejil, para decorar

Elaboración

  1. En una cazuela grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio y añade la cebolla. Sofríela durante unos 8 minutos hasta que la cebolla se ablande. Si la cebolla se queda muy seca y se empieza a pegar, añade un poco más de aceite de oliva.
  2. Lava bien la piel de los calabacines y sécalos. Corta los extremos y cualquier parte fea del calabacín. Trocea los calabacines y añádelos a la cazuela. Añade sal y pimienta negra, mézclalo bien y continua cocinándolos a fuego medio.
  3. Remuévelos cada dos minutos, y cocina el calabacín hasta que empiece a ablandarse, aproximadamente 10 minutos.
  4. Vierte el caldo y remuévelo, bajando el fuego para que se cocine todo a fuego lento durante 10 minutos, hasta que el calabacín esté blando. Déjalo reposar unos minutos para que se enfríe.
  5. Vierte la mezcla de calabacín y caldo en el vaso de la batidora o procesador de alimentos, y tritúralo hasta que esté completamente hecho puré y tenga una textura cremosa. Incorpora los quesitos y tritúralo todo de nuevo.
  6. Una vez hecho esto, vierte la crema de nuevo a la cazuela limpia, y caliéntalo rápidamente si se ha enfriado demasiado. Pruébalo y añade más sal y pimienta negra si ves que es necesario. Viértelo en 4 platos hondos, y decóralos con unas hojas de perejil.

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NOTAS

Comer calabacín no solo es un placer, también es bueno para la salud del corazón. Contiene casi 300 mg de potasio por taza. Esto es aproximadamente el 10% de la cantidad diaria recomendada. El potasio ayuda a reducir la presión arterial al compensar los efectos dañinos del sodio en el cuerpo.

El calabacín también es rico en vitamina C que no sólo ayuda a prevenir los resfriados, sino que también reduce la presión arterial. Una taza de calabacín rebanado tiene un 33% de la cantidad diaria recomendada para dicha vitamina.

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