Crema de calabaza con nata

Hoy comparto con vosotros una de mis recetas más recurrentes cuando llega la época de calabazas. Como no puede ser de otra manera, la crema de calabaza constituye uno de mis pilares básicos en otoño, cuando el tiempo empieza a enfriar.

Ha sido un alimento básico en mi cocina durante muchos años, pero la crema es el plato que tiene más éxito en casa, y la receta con nata es la que más gusta.

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A nuestra familia le encantan las sopas y cremas saludables en las temporadas de otoño e invierno, y esta crema de calabaza cremosa es una de nuestras favoritas.

Es rápida y fácil de hacer, requiere ingredientes frescos de temporada, y tiene una textura cremosa que es una delicia. Es perfecta para el primer plato de una comida, o una cena ligera, y se congela muy bien, lo que lo convierte en una gran receta para hacer a lo grande.

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Podéis darle vuestro toque personal con las hierbas aromáticas. Yo he utilizado tomillo (puede ser fresco o seco), pero también puedes añadir salvia o romero. Pero recuerda: un poco llega muy lejos si quieres que el sabor de la calabaza brille.

Si no quieres seguir la ruta herbal, también puedes ir optar por las especias usando pizcas de nuez moscada, canela, jengibre y pimienta de cayena. Así conseguirás un sabor diferente cada vez.

Otra buena opción también serían las semillas de calabaza peladas, o nueces picadas, par darle una textura crujiente sin utilizar los picatostes de siempre.

Pero está claro que lo que no puede faltar es la nata. Añade una cremosidad y riqueza a la crema que ningún otro ingrediente puede igualar.

¡A qué estás esperando!

Tiempo de preparación: 15 minutos

Tiempo de cocción: 20 minutos

Tiempo total: 35 minutos

Raciones: 4 personas

Ingredientes

  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen
  • 1 cebolla pequeña, cortada en cubitos
  • 2 dientes de ajo, picados
  • 1/2 cucharadita de tomillo seco
  • 1 calabaza mediana, pelada y cortada en cubos
  • 1 litro de caldo vegetal (o caldo de pollo)
  • 180 ml de nata líquida para cocinar
  • Sal y pimienta negra, al gusto
  • Ramitas de tomillo fresco y nata para adornar

Elaboración

  1. Calienta una cazuela a fuego medio y vierte el aceite de oliva. Cuando esté caliente, añade la cebolla, el ajo y el tomillo, y sofríelo todo hasta que la cebolla esté suave y transparente.
  2. Incorpora la calabaza troceada y el caldo de verduras (es posible que necesites añadir un poco más o menos de caldo, dependiendo del tamaño de la calabaza que uses). Remuévelo para que se combinen todos los ingredientes. El nivel de líquido debe ser ligeramente inferior al de la calabaza.
  3. Tapa la cazuela y deja que hierva a fuego medio-alto. Cuando alcance el punto de ebullición, baja el fuego a medio-bajo y deja que se cocine a fuego lento durante unos 20 minutos, o hasta que la calabaza esté muy tierna. Puedes comprobar la textura de la calabaza pinchándola con un tenedor.
  4. Retira la cazuela del fuego, añade la sal y la pimienta negra, y vierte la nata. Tritura todos los ingredientes con la batidora hasta que tengas una crema muy fina. Prueba y ajusta el condimento si es necesario.
  5. Sírvelo inmediatamente con una guarnición de tomillo fresco y un poco de nata o yogur por encima.

NOTAS

Puedes conservar la crema en un recipiente hermético en el frigorífico o congelador.

Si quieres conseguir un sabor todavía mejor, asa la calabaza antes de cocinarla. Ya estará tierna y tendrá un sabor mucho más caramelizado y concentrado.

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