Fideuá de pollo

¿Conocéis el origen de la fideuá? La verdad es que es bastante curioso. Allá por el año 1930, un pescador español se encontraba faenando en el mar con otros tres compañeros. Al ser el más joven, tenía la tarea de preparar la comida para el resto de la tripulación; y como era habitual, la pella de marisco que pescaban, utilizando un caldo de la pesca del día solía ser el menú del día.

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Sin embargo, al capitán del barco le gustaba tanto el arroz, que no dejaba nada para los demás. Por eso, el pescador pensó que si sustituía el arroz por fideos habría suficiente para él y para el resto de la tripulación.

Pero el tiro le salió por la culata, y no solo se quedaron sin comer porque al capitán del barco le encantó la nueva receta, sino que la noticia se difundió rápidamente por tierra, y los lugareños adoptaron la receta. ¡Y así nació la fideuá!

Por eso su elaboración es tan parecida a la de la paella, utilizando la mayoría de los ingredientes (con la excepción del arroz, que se sustituye por los fideos). Cada hogar tiene su propia receta, lo más habitual es hacerla con marisco y pescado, pero no es raro encontrar su versión cárnica con pollo.

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Precisamente la fideuá con pollo es la receta que voy a elaborar hoy, un sacrilegio para los puristas, y una delicia para los amantes del pollo.

Al final de la cocción, mucha gente coloca la paellera debajo de la parrilla o el horno de leña durante unos minutos para que la parte superior quede crujiente. Además, el alioli también se sirve al lado para complementar el plato.

Mi parte favorita del plato es la corteza crujiente que se forma en el fondo de la paellera al dejar la pasta cocer sin removerla; añade textura al plato junto a la piel del pollo dorada.

¡Espero que disfrutéis de este plato tanto como yo!

Tiempo de preparación: 15 minutos

Tiempo de cocción: 40 minutos

Tiempo total: 55 minutos

Raciones: 5 personas

Ingredientes

  • 1 litro de caldo de pollo casero
  • Una pizca de azafrán
  • 3-4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cebolla mediana, cortada en dados
  • 1 pimiento rojo, cortado en dados
  • 3 dientes de ajo, picados
  • 500 gramos de pollo (puede ser pechuga, muslos o alas) troceado
  • 100 gramos de chorizo, en rodajas
  • 450 gramos de fideuá
  • Una cucharada de perejil fresco picado
  • Sal y pimienta negra molida, al gusto
  • Alioli para acompañar

Elaboración

  1. Calienta el aceite de oliva en una paellera o sartén de 38 cm a fuego medio. Agrega la cebolla, el pimiento y el ajo, y sofríelo hasta que estén tiernos, aproximadamente 15 minutos.
  2. Sazona el pollo con sal y pimienta negra, y añádelo a la paellera para que se cocine con el sofrito, hasta que esté dorado superficialmente.
  3. Incorpora el chorizo picado y cocínalo todo unos minutos más, hasta que el aceite y el sofrito empiecen a coger un color rojizo.
  4. Calienta el caldo de pollo con el azafrán (sin que lleguen a hervir), y resérvalo caliente.
  5. Añade la fideuá a la paellera y mézclalo todo. Deja que los fideos se tuesten durante un par de minutos. Vierte el caldo de pollo caliente, sazónalo y remuévelo. Aumenta la temperatura para que llegue a ebullición.
  6. Reduce el fuego una vez que está hirviendo y deja que cueza todo el tiempo que marque el paquete de la fideuá (suele ser 7 minutos al dente o 9 blando). Si pasado ese tiempo todavía queda líquido, aumenta la temperatura para que se evapore más rápido.
  7. Espolvorea el perejil por encima del plato y sírvelo con alioli (opcional) y rodajas de limón.

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Notas

El pollo es mejor cocinarlo con la piel (aunque después se puede quitar) para que no se quede muy seco el interior y esté jugoso.

El caldo de pollo casero es muy importante en la receta, no escatimes en él. Si no tienes uno casero, utiliza uno comprado de calidad, se notará en el resultado final.

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