Salsa Guacamole

Si hay una salsa que me vuelve particularmente loca es la salsa guacamole. Mi idea de una noche perfecta consiste en un bol que contenga esa maravillosa mezcla de color verde y unos nachos al lado. Eso sí, el guacamole tiene que ser bueno, no vale cualquiera.

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En mis inicios con el guacamole, cuando lo descubrí ya hace unos cuantos años, comencé a comprarlo ya preparado. No encontré muchos que satisficieran aquel primer encuentro con el guacamole casero, así que decidí aprender cómo hacer salsa guacamole yo misma. Y es que es increíblemente sencillo.

Se trata de una salsa fría, preparada en unos minutos y su suavidad le gustará igual a niños que a mayores. Además, también es una comida saludable, que cuenta con todos los beneficios de una de las mejores grasas que podamos comer, la del aguacate.

Uno de los secretos para que la salsa salga perfecta reside precisamente en esta fruta. Es importante que, cuando vayamos a hacer guacamole casero, elijamos bien los aguacates. Estos deberán estar maduros para darle la cremosidad que necesitamos.

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Al ir a elegirlos, presiona el pulgar sobre la parte superior del aguacate, donde está el tallo, y deberá hundirse un poco. Si no se hunde, no está maduro para la salsa, y es mejor que no lo cojas.

Lo típico es servir la salsa guacamole con un acompañamientos de nachos, pero lo cierto es que existen multitud de acompañamientos que le puedes dar. Prueba como aderezo a una ensalada o untado en tostadas, ¡incluso con carne! Con el pollo resulta deliciosa.

Tiempo de preparación: 5 minutos

Tiempo de cocción: 5 minutos

Tiempo total: 10 minutos

Raciones: 4 personas

Ingredientes

  • 2 aguacates maduros
  • 2 tomatillos
  • 1 chile serrano
  • 1 diente de ajo
  • 3 cucharadas de crema mexicana o crema agria
  • 6 cucharadas de agua
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de zumo de limón

Elaboración

  1. Saca la carne de los aguacates. Es más fácil de lo que parece, solo tienes que separarlos por la mitad, y sacar la carne con ayuda de una cuchara para dejar atrás la piel. Cuando tengas la carne sacada, rocíala con jugo de limón para que no se oxide.
  2. Pela los tomates. Te resultará más fácil si los escaldas durante unos segundos, para que la piel salga sola, eso sí, tendrás que dejarlos enfriar luego.
  3. El siguiente paso es pelar el diente de ajo y quitarle el tallo al chile. También tendrás que exprimir el jugo del limón.
  4. Cuando ya tengas todos los ingredientes preparados, solo tienes que ponerlos en el robot de cocina o batidora y triturarlo hasta que quede una salsa suave. Si está demasiado espesa, añade un poco de agua para aligerarla.

NOTAS

Lo bueno de la salsa guacamole es que puedes acomodarla a tu gusto. Si te gusta el ajo, puedes añadir un poco más; y si la quieres más picante, solo tienes que picar otro chile y añadirlo a la salsa. Ir probando es uno de los placeres de cocinar esta salsa guacamole.

No te preocupes si haces de más, de hecho, si te gusta tanto como a mí, te gustará hacer casi un cubo entero, ya que la puedes guardar en la nevera y estará buena durante una semana, tienes de sobra para aderezar toda clase de platos.

Si quieres un sabor más fresco, te diría que probarás a añadir un poco de cilantro a la mezcla. Si te gustan estos sabores, te dará un toque especial que hará que tu boca se limpie del sabor de la comida anterior, y tu paladar esté preparado para saborear mejor la salsa casera de guacamole.

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