Gyozas o empanadillas japonesas

Las gyozas son tan omnipresentes en Japón como el mismísimo ramen, de hecho, tradicionalmente se sirven al lado de un gran bol de ramen humeante.

Jugosas por dentro y crujientes y doradas por fuera, estas empanadillas japonesas se sirven como parte de una comida de varios platos o como acompañamiento.

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Puede parecer difícil hacer este plato en casa, pero el método es bastante simple una vez que sabes cómo prepararlas. Parte de la diversión de hacer gyozas caseras es la libertad que tienes para experimentar con diferentes ingredientes para el relleno.

La característica clave de las gyozas radica en su método de cocción, que consiste tanto en freírlas, como en cocerlas al vapor. Primero se fríen en una sartén con aceite caliente hasta que se doren por la base, y luego se le añade una pequeña cantidad de agua para cocerlas al vapor, tapando la sartén.

Esta técnica le da a gyoza una mezcla de texturas: una base crujiente, y una superficie suave que envuelve el jugoso relleno de dentro.

Diferencias entre gyoza y jiaozi

Las empanadillas chinas originales se llaman jiaozi, y se preparan de manera similar, combinando la fritura con la cocción al vapor. Una de las diferencias distintivas es que la gyoza usualmente es más pequeña, con una oblea más fina, lo que produce una textura mucho más crujientes.

El relleno también es más fino en textura. Las empanadillas chinas usan carne picada de ternera, cerdo, cordero, pollo, pescado y camarones para los rellenos, mientras que la gyoza clásica se hace con carne picada de cerdo.

Los condimentos son muy simples, con sólo unas gotas de sake, salsa de soja, aceite de sésamo y una pizca de sal y pimienta negra. Así puedes disfrutar del sabor y la frescura de los ingredientes principales.

Tienes mucho espacio para la creatividad a la hora de hacer gyoza. Esta receta incluye setas shiitake, mi preferida. Me gusta la textura carnosa y el sabor umami de las setas shiitake.

Para lograr un relleno delicioso, utiliza ingredientes con diferentes texturas.

En cuanto a las obleas para gyozas, antiguamente los japoneses hacían la masa desde cero, pero en los últimos años, la mayoría de la gente usa obleas compradas.

Seguramente las encontrarás en las tiendas de comestibles japonesas o asiáticas. Y si no las encuentras o quieres probar a hacerlas desde cero, abajo tienes el enlace de la receta.

Espero que te guste la receta y que te lo pases bien haciendo gyozas en casa. Estas deliciosas empanadillas están deliciosas cuando se disfrutan con una simple salsa de soja, vinagre de arroz y un poco de la-yu (aceite de chile japonés).

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Tiempo de preparación: 30 minutos

Tiempo de cocción: 30 minutos

Tiempo total: 1 hora

Raciones: 50 gyozas aproximadamente

Ingredientes

  • 1 paquete de obleas gyoza o masa para gyoza
  • 1 cucharada de aceite vegetal (para freír cada lote de gyoza)
  • 1 cucharadita de aceite de sésamo (para freír cada lote de gyoza)
  • 60 ml de agua (para freír cada lote de gyoza)

Para el relleno:

  • 340 gramos de carne picada de cerdo
  • 2-3 hojas de col
  • 2 cebolletas pequeñas (no más de 15 gramos)
  • 2 setas shiitake
  • 1 diente de ajo picado
  • 2,5 cm de jengibre fresco, rallado
  • 1 cucharadita de sake
  • 1 cucharadita de aceite de sésamo
  • 1 cucharadita de salsa de soja
  • ¼ cucharadita de sal
  • Pimienta negra recién molida, al gusto

Para la salsa para mojar:

  • 1 cucharada de vinagre de arroz
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • ⅛ cucharada de la-yu (aceite de chile japonés) (opcional)

Elaboración

Prepara el relleno:

  1. Retira el corazón (la parte blanca más dura) de las hojas de col y cortarlas en trozos muy pequeños. Pica las cebolletas y las setas shiitake en trozos muy pequeños también.
  2. Mezcla la carne picada, la col, la cebolleta y las setas en un recipiente grande. Agrega el ajo picado y el jengibre rallado.
  3. Incorpora 1 cucharadita de aceite de sésamo, 1 cucharadita de salsa de soja, ¼ cucharadita de sal, 1 cucharadita de sake y una pizca de pimienta negra molida. Mézclalo bien y amásalo con la mano hasta que todos los ingredientes estén mezclados uniformemente.

Rellena y pliega la gyoza:

  1. Coge una oblea y colócala en la palma de tu mano no dominante. Sumerge un dedo en agua y humedece el borde de la mitad de la oblea.
  2. Con una cucharita coge una pequeña cantidad de relleno y colócala en el centro de la oblea. Aplasta el relleno por los lados con los dedos de la otra mano.
  3. Dobla la oblea por la mitad sobre el relleno y une el borde en el centro con los dedos (pero no lo pegues todavía). Usando los dedos pulgar e índice, comienza a plegar el borde una vez cada 5 mm desde el centro hacia la derecha. Al doblar cada pliegue, presiónalo firmemente contra la parte posterior de la oblea con los otros dedos pulgar e índice. En esta mitad debe haber 3-4 pliegues.
  4. Continúa plegando de la misma forma el lado izquierdo de la gyoza. Empieza a hacer un pliegue desde el centro hacia la izquierda.
  5. Rellena y pliega el resto de gyozas y vete colocándolas en una bandeja antiadherente o enharinada.

Cocina las gyozas:

  1. Calienta 1 cucharada de aceite vegetal en una sartén antiadherente grande a fuego medio-alto. Cuando el aceite esté caliente, coloca las gyozas en una sola capa (sin superponerlas), con el lado plano hacia abajo (en dos filas o en forma circular).
  2. Cocínalas hasta que la base de la gyoza se dore, aproximadamente 3 minutos.
  3. Agrega el agua a la sartén y cúbrelo inmediatamente con una tapa para que la gyoza se cocine al vapor, durante unos 3 minutos o hasta que la mayor parte del agua se evapore.
  4. Retira la tapa para que cualquier resto de agua se evapore. Añade 1 cucharadita de aceite de sésamo alrededor de la sartén, y continua la cocción, sin tapar, hasta que la gyoza esté crujiente en la base.
  5. Saca las gyozas a un plato y sírvelas con la salsa para mojar.

Para hacer la salsa:

  1. Mezcla todos los ingredientes de la salsa en un bol pequeño y remuévelos bien.

NOTAS

Puedes congelas las gyozas en una bandeja, dejando espacio entre ellas para evitar que se peguen. Una vez que estén congeladas, puedes transferirlas a una bolsa para congelar y conservarlas en el congelador hasta por mes. Cuando quieras utilizarlas, lo las descongeles. Sigue el mismo procedimiento de cocción y cocínalas al vapor 1-2 minutos más.

Como las hojas de col son muy gruesas y duras, puedes ablandarlas escaldándolas o calentándolas en el microondas durante uno o dos minutos. También puedes espolvorearlas con sal para deshidratar la col y eliminar la mayor parte del agua. O simplemente puedes añadirlas crudas bien picadas.

Si te han sobrado obleas, no las tires. Puedes utilizarlas para envolver queso cremoso o brie, doblarlas por la mitad y freírlas en una sartén.

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