Leche frita con maizena

Hay muchas recetas diferentes de la leche frita, yo diría que hay una por cada casa, así que quiero compartir con vosotros la versión que conservo en mi recetario familiar, que es la que siempre he comido y con la que sin duda me quedo.

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Para su elaboración, en vez de harina de trigo utilizo maizena, una harina de fécula de maíz con la que se pueden preparar infinidad de recetas, como el delicioso postre de leche frita que os pongo a continuación.

Lo cierto es que es una harina asequible, con un sabor bastante neutro, perfecto para utilizarlo como espesante y que en las elaboraciones brillen los ingredientes principales.

Por eso, cuanto mayor infusionada esté la leche con la canela y el limón, más sabor tendrá la masa. Por supuesto, también podéis utilizar otros ingredientes para darle sabor a la leche, como extracto de vainilla, de limón o de naranja, otras pieles de cítricos, o incluso unas flores de anís.

Te enseñamos todo sobre leche frita casera.

Y pocos más secretos tiene este postre tan rústico, y a la vez suave y sedoso. Sólo sigue la receta y disfruta.

Tiempo de preparación: 15 minutos + tiempo de enfriamiento

Tiempo de cocción: 20 minutos

Tiempo total: 35 minutos + tiempo de enfriamiento

Raciones: 4-6 personas

Ingredientes

  • 600 ml de leche entera
  • 125 gramos de azúcar
  • 75 gramos de Maizena
  • 3 + 3 huevos L
  • 1 rama de canela
  • La piel de un limón
  • Harina y pan rallado fino para el empanado
  • 80 gramos de azúcar glass, para decorar
  • Canela en polvo, para decorar
  • Aceite de oliva o de girasol, para freír

Elaboración

  1. Vierte tres cuartas partes de la leche en una olla con la rama de canela y la piel del limón. Ponlo a calentar a fuego alto hasta que empiece a hervir. En ese momento baja el fuego al mínimo y deja que la leche se infusione de los aromas de la canela y el limón durante unos 5 minutos aproximadamente.
  2. Mientras tanto, mezcla el resto de la leche con la maicena hasta que esté completamente disuelta y no tenga ningún grumo.
  3. Después de los 5 minutos, cuela la leche y retira la canela y el limón. Reserva la leche.
  4. En un bol, bate 3 huevos con el azúcar hasta tener una mezcla espumosa. Añádelo a la mezcla de leche y maizena y bátelo para que se mezclen bien los ingredientes.
  5. Ahora incorpora esta mezcla a la leche infusionada caliente, y ponlo a calentar a fuego lento hasta que comience a espesar. Para evitar que se pegue, hay que removerlo regularmente con una espátula de silicona, un paso de suma importancia, ya que de lo contrario, se puede arruinar el postre.
  6. En el momento en que la mezcla haya adquirido una consistencia densa, apaga el fuego y extiende la masa en un molde rectangular. Introdúcelo en el frigorífico durante un par de horas para que la masa se solidifique.
  7. Bate los 3 huevos restantes en un plato, pon otro plato con harina, y otro con pan rallado. Saca la masa de leche de la nevera y córtala en trozos cuadrados de aproximadamente el mismo tamaño.
  8. Pasa los cuadrados de masa primero por harina, después por huevo batido, y finalmente por el pan rallado, de forma que quede bien empanado.
  9. Pon una sartén con abundante aceite a calentar a fuego medio-alto, y cuando esté bien caliente, fríe la masa hasta que la superficie esté dorada, después dale la vuelta y deja que se haga por el otro lado. Escúrrelo y ponlo sobre una bandeja con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
  10. Cuando hayan enfriado lo suficiente, espolvorea el azúcar glass y un poco de canela en polvo por cada trozo y sírvelos.

NOTAS

No añadas el azúcar glass ni la canela cuando la leche frita esté caliente, pues los dos ingredientes desaparecerán.

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