Mejillones tigre

Si como a mí te encanta el sabor de los mejillones, pero te cuesta entender su textura, entonces los mejillones tigre serán tu plato favorito de mejillones.

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Los mejillones finamente picados se sofríen brevemente con cebolla, pimiento, tomate y una pizca de guindilla (cuyo sabor parece dar nombre a estos "tigres"), antes de ser rellenados en sus conchas, cubiertos con una gruesa capa de bechamel, rebozados en pan rallado y finalmente fritos.

Lo curioso es que, cuando los comí por primera vez, no se me pasó por la cabeza ni por un minuto que los haría yo misma. Estaba en Murcia, tomando el sol de noviembre en una mesa al aire libre en la Plaza de Flores y tratando de probar todas las tapas que se ofrecían, y aunque estos tigres estaban deliciosos, me parecieron un plato muy laborioso para ser devorado en diez minutos antes de la comida.

Pero luego llegué a casa e intenté olvidarme de esos tigres, pero no pude, y me di cuenta de que cada vez que pensaba en ellos, mi estómago empezaba a rugir, no de dolor, sino de hambre. Y si eso no es una señal de que algo merece una segunda oportunidad, no sé lo que es.

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Aunque no son difíciles de hacer, estos tigres consumen mucho tiempo, con todo el vapor, la cocción a fuego lento, el relleno y la fritura. Lo que realmente compensa cualquier pequeño inconveniente en su preparación, es la absoluta certeza de que no sobrarán.

Crujientes, cremosos, picantes, estos tigres son la tapa perfecta, aunque nadie dice que no se puedan servir como primer o segundo plato.

Tiempo de preparación: 35 minutos

Tiempo de cocción: 50 minutos

Tiempo total: 1 hora y 25 minutos

Raciones: 4 personas

Ingredientes

  • 1 kg de mejillones limpios
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cebolla grande, finamente picada
  • 2 dientes de ajo, finamente picados
  • 1 pimiento rojo, finamente picado
  • 1 zanahoria pequeña, pelada y finamente picada
  • 160 ml de puré de tomate o salsa de tomate concentrada
  • 1/4 cucharadita de pimienta de cayena, o al gusto
  • 75 gramos de mantequilla
  • 70 gramos de harina
  • 500 ml de leche caliente (pero no hirviendo)
  • Sal, pimienta negra y nuez moscada, al gusto
  • 2 huevos, ligeramente batidos
  • 250-500 gramos de pan rallado
  • Aceite de oliva para freír
  • Unas rodajas de limón, para servir

Elaboración

  1. Vierte 500 ml de agua en una olla grande y ponlo a calentar a fuego alto, agrega los mejillones y tápalos. Cuando lleguen a ebullición, reduce el fuego y cocina los mejillones a fuego lento hasta que empiecen a abrirse, unos 5 minutos, agitando la olla con frecuencia.
  2. Cuando todos los mejillones se hayan abierto, escúrrelos y deja que enfríen. Saca los mejillones de sus conchas desechando los que no se hayan abierto.
  3. Pica la carne de los mejillones finamente. Resérvalo.
  4. Calienta el aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio. Saltea la cebolla, el ajo, el pimiento y la zanahoria, revolviendo con frecuencia, hasta que las verduras estén blandas y doradas, unos 15-20 minutos.
  5. Agrega el puré de tomate, la pimienta de cayena, la sal y 125 ml de agua, y continúa la cocción unos 10-15 minutos, hasta que la mayor parte del líquido se haya evaporado y la mezcla esté muy espesa.
  6. Agrega los mejillones picados, prueba y rectifica el condimento y retíralo del fuego.
  7. Añade la mantequilla a la mezcla y espera a que se derrita. Cuando empiece a burbujear añade la harina y remuévelo hasta lograr un roux espeso. Comienza a añadir la leche poco a poco, batiendo la mezcla vigorosamente después de cada adición hasta que esté suave.
  8. Después de añadir toda la leche, continua la cocción hasta que la salsa esté espesa y suave. Sazónalo a tu gusto con sal, pimienta negra y nuez moscada. Retíralo del fuego y resérvalo para que se enfríe.
  9. Esparce el pan rallado en un plato y bate los huevos en un plato hondo.
  10. Limpia el interior de las conchas de los mejillones (raspa cualquier resto con un cuchillo) y separa suavemente las que aún están adheridas.
  11. Rellena cada concha con la bechamel llenando todo el interior (no pasa nada si no utilizas todas las conchas). Sumerge cada mejillón (sólo por el lado rellenado), primero en el huevo batido y luego en el pan rallado. Coloca los mejillones en una bandeja y guárdalos en la nevera durante una hora para que la bechamel se endurezca.
  12. Vierte un chorro generoso de aceite de oliva en una sartén grande, y caliéntalo a fuego medio-alto. Fríe los mejillones en tandas, con la cáscara hacia arriba, hasta que el pan rallado esté dorado. Retíralos y escurre el aceite sobrante con papel de cocina. Sírvelos inmediatamente con rodajas de limón.

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Notas

Una vez que los mejillones estén bien limpios, retira y desecha los que estén rotos o que no se cierran dándoles ligeros golpecitos.

Si las conchas de los mejillones están muy sucias, puedes ponerlas en una sartén con agua y vinagre y cocerlas durante unos minutos. De esta manera se eliminará la arena y otras impurezas fuera y dentro de las conchas. Después solo tienes que aclararlas con agua y secarlas.

Esta receta se puede hacer con mejillones congelados precocidos, pero no quedaría tan buena, ya que suelen tener una textura gomosa, y mucho menos apetecible que los frescos.

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