Mousse de limón con leche evaporada

La mousse de limón es una receta que se prepara en todo el mundo, y que se puede elaborar de muchas formas diferentes, dependiendo de los ingredientes que utilices. En esta receta he optado por la leche evaporada como protagonista.

La leche evaporada o leche Ideal es un ingrediente que tenéis disponible en cualquier supermercado, al lado de la nata. Pero a diferencia de ésta, es mucho más ligera, pues tiene menos grasa y menos calorías.

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A pesar de esto, produce una mousse con una textura super esponjosa, al igual que si utilizases nata o yemas de huevo, pero con la mitad de calorías.

Para su elaboración solo necesitas tres ingredientes, por lo que además de fácil, este postre es muy barato. Se puede hacer en cualquier momento del año, aunque es en verano cuando se agradece un postre tan rico, con ese delicioso contraste de sabor entre lo dulce y lo ácido del limón, y lo fresco que está.

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Lleva más tiempo enfriar el postre que hacerlo, así que si eres una persona golosa, tendrás que armarte de un poco de paciencia para poder disfrutar de esta mousse de limón.

Debido a que esta receta se puede preparar de una forma muy rápida, y no tiene ninguna complejidad, podrás tener de ayudante de cocina a alguno de los peques de la casa. Seguro que le encantará estar contigo preparando algo tan dulce y delicioso como este postre.

Tiempo de preparación: 15 minutos + tiempo de enfriamiento

Tiempo total: 3 horas y 15 minutos

Raciones: 4 personas

Ingredientes

  • 500 gramos de leche evaporada
  • 100 ml de leche condensada o 100 gramos de azúcar
  • El zumo de 2 limones
  • Hojas de menta, ralladura de limón o frutas del bosque, para decorar

Elaboración

  1. Para poder montar la leche evaporada, tiene que estar muy fría. Por eso lo mejor es meterla en el congelador unos 20 minutos antes de utilizarla. No se llegará a congelar pero sí bajará bastante su temperatura. Esto es algo indispensable para la elaboración de esta receta. Enfría también el recipiente en el que vas a montarlo.
  2. Mientras enfría, corta los limones por la mitad y exprime su zumo. Cuela el zumo para eliminar cualquier rastro de pulpa o pepitas.
  3. Cuando la leche evaporada esté bien fría, viértela en el bol frío junto con la leche condensada. Con unas varillas eléctricas, empieza a batir la mezcla para ir incorporando todos los ingredientes, hasta que multiplique por tres su tamaño y tenga cierta consistencia espumosa, pero firme al tacto.
  4. Vierte el zumo de limón lentamente, sin parar de batir, para que todos los ingredientes se incorporen correctamente. Después de un minuto, para y prueba la mezcla para ajustar el sabor. Si quieres más acidez, añade más zumo de limón; si lo prefieres más dulce, agrega más leche condensada o azúcar.
  5. Vierte la mousse en vasos individuales y refrigéralos durante unas 3 horas aproximadamente antes de servirlos. Cuando vayas a servirlo, añade unas hojas de menta, la ralladura de limón, o unas frutas del bosque por encima.

NOTAS

Para que la mousse sea más vistosa, la decoración es clave. Utiliza ingredientes que tengan un color intenso que contraste con la palidez de la mousse, como hojas de menta, arándanos, pepitas de granada, pistachos picados, frambuesas, etc. Esto le proporcionará un aspecto original a este postre tan fácil de hacer y que gusta tanto a todo el mundo.

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