Alcachofas en salsa

¿Os gustan las alcachofas tanto como a mí? Estoy tan feliz cuando están en temporada, una de las mejores partes del invierno. Podría comerlas todos los días, y eso que cuando era pequeña las odiaba.

Creo que tiene mucho que ver con la forma de cocción y preparación de las alcachofas. Es muy importante el acompañamiento (ya sea salsa, o los ingredientes) y debido a que la alcachofa tiene un sabor tan sutil, pueden suponer la diferencia entre que las odies o las ames.

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Esta receta permite aprovechar la alcachofa en temporada, cocinada en una deliciosa salsa de vino blanco. Tranquilo, el alcohol se evaporará, dejando sólo el 15% del alcohol original para darle el punto justo de sabor.

Además, las alcachofas se cuecen directamente en la salsa, por lo que absorben todos los sabores y no queda tan aguada como al cocerla solo en agua.

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Estas alcachofas se sirven bien calientes, y asegúrate de servirlas con una buena rebanada de pan para empapar hasta la última gota de la sabrosa salsa.

Algunas personas se sienten un poco intimidadas por la idea de limpiar una alcachofa fresca, pero es bastante fácil. Puedes aprender a limpiar correctamente una alcachofa con mi tutorial paso a paso. No vayas a lo fácil utilizando alcachofas congeladas o en lata solo porque no las hayas limpiado o cocinado nunca. Este plato es mucho mejor con productos frescos, te lo aseguro.

Tiempo de preparación: 20 minutos minutos

Tiempo de cocción: 25 minutos

Tiempo total: 45 minutos

Raciones: 4 personas

Ingredientes

  • 6 alcachofas frescas pequeñas
  • 1 cebolla pequeña, cortada en cubitos
  • 2 dientes de ajo, picados
  • 100 ml de vino blanco
  • 100 ml de caldo vegetal o de pollo
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 1 cucharadita de tomillo seco
  • 1 guindilla o una pizca de pimienta Cayena
  • Sal, al gusto

Elaboración

  1. Prepara un recipiente grande con agua fría y unas hojas de perejil.
  2. Corta 1/3 de la parte superior de las alcachofas, un poco del tallo y elimina las hojas verdes exteriores hasta llegar a las hojas que tienen un color verde más claro. Con un pelador, elimina la parte exterior del tallo, que está duro, y con un cuchillo de pelar repasa la parte superior del tallo, eliminado las partes más duras.
  3. Una vez que tengas las alcachofas limpias, córtalas por la mitad a lo largo y sumérgelas en el recipiente con agua para evitar la oxidación. También las puedes cortar en cuartos si las quieres de un tamaño más pequeño.
  4. Pon una sartén grande a fuego medio, y calienta 1 cucharada de mantequilla y 1 cucharada de aceite de oliva. Añade la cebolla, el ajo, el tomillo y la guindilla (o la pimienta cayena) y sofríelos durante un par de minutos.
  5. Incorpora las alcachofas saltéalas durante unos 5 minutos, o hasta que se doren ligeramente de cada lado. Vierte el vino blanco y el caldo, y remuévelo todo. Tapa la sartén y deja que cueza todo junto de 10 a 15 minutos, dándole la vuelta de vez en cuando, hasta que las alcachofas estén tiernas.
  6. Si quieres que la salsa espese, destapa la sartén y aumenta el fuego, o añade media cucharadita de harina, removiéndolo hasta que coja la consistencia que quieras.

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Notas

Sabrás que las alcachofas están bien cocidas cuando no encuentres resistencia al introducir la punta de un cuchillo en el tallo.

Si quieres una salsa más cremosa, prueba a añadir un poco de nata líquida para cocinar.

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