Alcachofas fritas

Este impresionante vegetal de invierno tiene un montón de beneficios para la salud; tiene muchas vitaminas y minerales, y es un excelente diurético, sobre todo el agua que queda de se cocción.

Pero con este método de cocción no es necesario cocerlas, ya que voy a usar unas alcachofas baby una variedad muy tierna y dulce. La mejor parte es que no tendrás que preocuparte de la parte con pelitos (incomestible), pues en las alcachofas baby es muy suave y totalmente comestible.

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Las alcachofas no deben tener más de 7,5 cm de ancho. Si es más grande que eso, no se consideran baby, y entonces habría que abrirlas por la mitad y retirar la parte de los pelitos, como explico en este artículo de cómo limpiar alcachofas.

Para ahorrarme todo eso, elijo las baby, además de por su ternura, que las hacen perfectas para esta receta. Sirve las alcachofas fritas como aperitivo con una salsa, o como guarnición de carnes, huevos o mariscos fritos. Cualquier salsa es buena para servir con estas alcachofas fritas, te recomiendo un alioli, una salsa de miel y mostaza o la clásica barbacoa.

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Y una última sugerencia: prepara más alcachofas fritas de las que creas que son suficientes, porque se acabarán antes de que los comensales puedan decir ¡una más, por favor!.

Tiempo de preparación: 25 minutos

Tiempo de cocción: 15 minutos

Tiempo total: 40 minutos

Ingredientes

  • 18 alcachofas baby
  • 1 limón, cortado por la mitad y exprimido en un recipiente grande con agua
  • 3 dientes de ajo, picados
  • Aceite de oliva virgen para freír
  • Sal y pimienta negra molida, al gusto

Elaboración

  1. Prepara el recipiente de agua fría con limón. Corta las hojas exteriores que son de color verde, hasta que llegues a la capa en que las hojas son lisas, de color verde claro.
  2. Con un cuchillo afilado, corta 2 centímetros de la parte superior de la alcachofa, y también un trozo del tallo. Limpia bien el tallo con ayuda de un pelador de verduras y repasa bien todos los contornos hasta que quede una alcachofa limpia.
  3. Corta la alcachofa en rodajas finas longitudinalmente, y ve colocando cada rodaja en el recipiente del agua para que no se oscurezcan. Repite todo este proceso con el resto de las alcachofas, y deja las alcachofas cortadas en remojo durante 15 minutos.
  4. En una sartén grande, vierte suficiente aceite de oliva para cubrir por lo menos el fondo de la sartén. Deja que el aceite de oliva se caliente a fuego medio-alto. Cuando esté bien caliente, agrega el ajo y sofríelo hasta que esté fragante, aproximadamente 20 segundos.
  5. Escurre las alcachofas y añade un puñado a la sartén, las suficiente para cubrir toda la superficie (puede que tengas que freírlas en varios lotes). No las añadas todas a la vez, ya que sobrecargarás la sartén y en vez de freírse, las que estén arriba se cocerán.
  6. Fríe las alcachofas que los bordes estén crujientes, unos 5 minutos, dándole la vuelta a mitad de cocción. Repite la fritura con el resto de alcachofas. Sácalas a una fuente con papel de cocina para que escurran el aceite sobrante.
  7. Espolvorea sal y pimienta negra por encima y sírvelas calientes.

Notas

Si no cocinas las alcachofas el tiempo suficiente, tendrán un sabor amargo. Así que asegúrate de que sólo añades una capa de alcachofas en la sartén a la vez para que todas estén en contacto con el aceite caliente y se puedan freír. ¿La mejor manera de juzgar? ¡Coge un trozo y pruébalo! Deben estar tiernos en el centro y crujientes en el borde.

Puede freír las alcachofas por primera vez el día anterior y luego refreírlas justo antes de servirlas.

Hay quién reboza las alcachofas con harina y huevo antes de freírlas, pero yo personalmente prefiero no hacerlo, pues se diluye el sutil sabor de estos vegetales, y se añaden calorías innecesarias.

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