Rosquillas

Otro de los dulces típicos en nuestro país son las rosquillas caseras, ¿quien no ha probado este dulce alguna vez de pequeño? En esta ocasión le he dado un toque de anís para recordar los viejos tiempos.

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Las rosquillas, como sabréis, pueden ser fritas u horneadas, personalmente me gustan más en la sartén, ya sé que absorben más grasa y tienen más calorías pero para una vez que me pongo a hacer rosquillas no ando mirando esas cosas, las hago las disfruto y punto.

Podemos acompañarlas de un té caliente o un chocolate a la taza que en estos días tan fríos entran muy bien o solas tal cual.

Ingredientes

  • 200 g de azúcar
  • 80 ml aceite de girasol
  • 70 ml anís dulce
  • 2 huevos
  • 500 g de harina
  • 1 sobre de levadura en polvo
  • Ralladura de un limón
  • Aceite de oliva virgen extra para freír
  • Azúcar y canela para rebozar (opcional)

Elaboración

  1. En un cuenco grande mezclamos los huevos con el azúcar, la ralladura del limón, el anís dulce y el aceite de girasol, y se mezcla todo bien.
  2. Vamos agregando lentamente la harina tamizándola y mezclándola intentando que no se formen grumos hasta conseguir una masa homogénea que debe quedar blandita. No conviene añadir mucha harina, porque eso endurece las rosquillas.
  3. Con las manos untadas de aceite para que no se nos pegue la masa, se van haciendo bolas, se estiran con la palma de la mano, unimos los extremos para cerrar el circulo y ya tenemos la forma redonda característica de las rosquillas.
  4. Freímos en aceite de oliva bien caliente y cuando están doradas por ambos lados, se dejan unos minutos en papel absorbente de cocina para eliminar el exceso de aceite.
  5. Por último rebozamos en azúcar y canela cuando nuestras deliciosas rosquillas todavía están calientes.

Personalmente no me gusta rebozarlas demasiado en azúcar porque al final no notas tanto su verdadero sabor pero eso lo dejo a elección de cada uno. 

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