Salsa romesco

La comida tiene muchas funciones: nos nutre, nos imparte toda la energía que necesitamos para enfrentarnos a nuestro día a día, pero además, la comida nos aporta placer, tanto en el arte de cocinar como en la satisfacción de comer un buen plato.

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Y no para aquí, porque la comida también nos une. Un domingo de paella, una noche de pizza, o uno de mis preferidos…. Una calçotà. Y para una buena calçotà, por supuesto no puede faltar la salsa romesco.

Para quien no conozca la romesco, se trata de una salsa de tomate con un sabor muy especial. Es típica en Tarragona, donde los pescadores hacían esa receta para amenizar las capturas del día.

La verás acompañando siempre a los calçots, se asan y después se mojan en esta salsa de tomates asados. Pero la salsa romesco es mucho más que un acompañante de calçots.

¿Te gusta este plato? Descubre otras maneras de cocinarlo en este apartado.

En mi casa, no hace falta esperar a la temporada de calçots para probar la salsa. Nos encanta comerla con verduras asadas o a la parrilla (especialmente berenjenas, coliflor y patatas); y también con pescados y carnes.

Romesco es también una deliciosa salsa para untarlo en un pan crujiente. O bien, servirlo como dip para crudités. Por último, queda muy bien en huevos cocidos de cualquier manera (huevos fritos, frittatas, huevos revueltos, etc.).

Y es que, la salsa romesco es un acompañante ideal de cualquier comida o cena. ¿Quieres saber cómo prepararla? Presta atención.

Tiempo de preparación: 15 minutos

Tiempo de cocinado: 25 minutos

Tiempo total: 40 minutos

Raciones: 4 personas

Ingredientes

  • 12 almendras tostadas sin sal
  • 10 avellanas tostadas sin sal
  • 1 cabeza de ajos
  • 5 ñoras
  • 2 tomates grandes (cuanto más maduros mejor)
  • 100 ml de aceite de oliva
  • 50 ml de vinagre
  • 1 rebanada de pan
  • Sal y pimienta negra al gusto

Elaboración

  1. El primer paso es hidratar las ñoras, ya que es lo que más tiempo lleva. Para ello, te recomiendo que las tengas en remojo desde la noche anterior a preparar la salsa. Si no te da tiempo, al menos que estén 4 ó 5 horas en agua. Pasado ese tiempo, retira las pepitas y reserva el resto.
  2. Después, asa los tomates y los ajos, ya que su sabor será mucho más intenso y es lo que le personalidad a esta receta. Para ello, lo más sencillo es asarlos en el horno, donde al cabo de 15 minutos ya los tendrás listos. Los ajos estarán en unos 10 minutos, así que ten cuidado que no se quemen, o incorpóralos más tarde.
  3. Mientras se asan los tomates, tuesta una rebanada de pan. Si quieres puedes hacerlo en el horno con los tomates y los ajos, pero cuidado, otra vez, que no se queme.
  4. Pela las almendras y las avellanas. También pela los tomates cuando estén fríos
  5. Pon todos los ingredientes en la batidora: los tomates, los ajos, el aceite, los frutos secos, las ñoras sin pepitas, el pan y el vinagre y bátelo a velocidad media. Sazónalo al gusto, y ve probando la salsa para añadir lo que falte.

NOTAS

Si tienes alergia a los frutos secos no tienes por qué quedarte sin comer romesco. Pero ojo, no bastará con eliminar las almendras y las avellanas de la receta, pues sin ellas, el sabor del ajo subirá, así que también tendrás que eliminar la mitad de los ajos.

Por otra parte, los frutos secos que pongamos deben estar bien pelados y tostados. Si ponemos las pieles oscurecerá la salsa y quedará una textura rara. En la receta he puesto almendras y avellanas, pero hay quien le pone incluso piñones.

Te recomendamos que vayas probando la mezcla conforme esté en la batidora. De este modo, podrás saber si te has pasado de sal, de vinagre e incluso de ajo.

Ir rectificando es esencial, sobre todo la primera vez que la hace romesco y aún no te has hecho con las cantidades, y sobre todo, con las preferencias de cada uno.

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