Tortitas caseras

¿Alguien puede imaginar algo mejor que levantarse por la mañana y tener una pila de tortitas caseras para desayunar? Parece muy de película, ¿verdad? Pues lo cierto es que no es tan complicado cumplir este deseo, y puede ser una bonita y deliciosa tradición para toda la familia.

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He probado numerosas recetas de tortitas a lo largo de los años, desde tortitas veganas hasta tortitas de avena, pero ahora estoy convencida de que el yogur es mi mejor aliado para mejorar el sabor, la nutrición y la textura. Cada tortita tiene una textura suave y ligeramente esponjosa, excelente para absorber el sirope.

Estas tortitas americanas caseras son una satisfacción instantánea y son fáciles de preparar cualquier día de la semana. Lo mejor de todo es que se pueden hacer distintas cada vez, ya que los ingredientes de acompañamiento o relleno son interminables: nata montada, chispas de chocolate, fresas, plátanos, nueces picadas, Nutella, sirope o cualquier mermelada, solo por nombrar algunos de ellos.

La verdad es que hacer tortitas caseras es muy divertido, y el resultado es espectacular, así que si tú también quieres que tu familia te adore por las mañanas, no tienes más que prestar atención a esta receta de tortitas caseras. Te aseguro que no te arrepentirás.

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Cómo hacer tortitas caseras

En esta receta notarás que la masa es espesa y grumosa. Esto es exactamente lo que queremos conseguir. Esto le confiere una estructura resistente, pero mantendrá las tortitas jugosas y tiernas.

Para evitar que la consistencia se endurezca, mezcla los ingredientes de la masa lo mínimo, y lo más suavemente posible. Si lo mezclas demasiado se desencadenará una gran cantidad de gluten, lo que dará como resultado una estructura rígida.

La clave para que las tortitas queden esponjosas es equilibrar la cantidad de agentes leudantes e ingredientes ácidos (como el buttermilk o el yogur) de la masa. Demasiado ácido hará que el bicarbonato reaccione demasiado rápido, y luego se desinfle antes de que la tortita termine de cocinarse. Por eso, utilizo tanto bicarbonato como levadura.

Otro consejo importante: nunca presiones las tortitas una vez que las hayas dado la vuelta. Esto eliminará el aire y la masa quedará densa y plana.

Una pequeña cantidad de yogur en la masa agrega una ligera acidez sin aumentar demasiado el nivel de acidez. Demasiado ácido hace que las burbujas se formen rápidamente y se aplanen una vez cocidas. El yogur también tiene grasa, proteína y probióticos, para mantener el dulce tierno y jugoso y ofrecer un extra de nutrición.

Es importante dejar reposar la masa 10 minutos antes de cocinarla para que el gluten formado se relaje, lo que afecta a la textura. También permite que la harina se hidrate completamente para que la masa se espese y mantenga su forma una vez vertida, a medida que sube y se endurece.

¿Cómo saber cuándo darle la vuelta a las tortitas? Si tienes dudas sobre cuál es el momento exacto en el que darle la vuelta a las tortitas cuando se están cocinando, te daré un truco infalible. Fíjate cuando los bordes comienzan a secarse y brotan burbujas de la masa cruda. Este será el momento perfecto de darle la vuelta para que se cocinen por el otro lado. Si no estás seguro, levanta un poco un lateral para comprobarlo.

Ya sabes, si te levantas pronto puedes dejar las tortitas hechas en el horno, de modo que se mantengan calientes hasta que el resto de tu familia vaya a desayunar. ¡Verás qué sorpresa se llevan cuando tengan este desayuno en la mesa!

Tiempo de preparación: 20 minutos

Tiempo de cocción: 20 minutos

Tiempo total: 40 minutos

Raciones: 14 tortitas

Ingredientes

  • 280 gramos de harina
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 480 ml de buttermilk
  • 60 gramos de yogur griego natural
  • 2 huevos grandes
  • 45 gramos de mantequilla sin sal, derretida y enfriada
  • Aceite vegetal, lo que sea necesario para cocinar

Elaboración

  1. Pon la harina, el bicarbonato, el azúcar, la levadura y la sal en un bol grande y mézclalo todo.
  2. Bate el buttermilk, el yogur, los huevos y la mantequilla derretida y enfriada en otro bol.
  3. Vierte los ingredientes líquidos en el bol de los secos, y remuévelo suavemente durante unos segundos. La masa de tortitas debe tener una consistencia grumosa. Deja reposar la masa 10 minutos antes de cocinarla.
  4. Una vez que haya pasado el tiempo de reposo, calienta una sartén antiadherente a fuego medio. Añade una cucharadita de aceite a la sartén y espárcelo con un papel de cocina, dejando una fina capa de aceite en el fondo para evitar que la masa se pegue.
  5. Coge unos 60 ml (3 cucharadas) de la masa para las tortitas y viértela en la sartén. Si la sartén es grande, puedes hacer dos o 3 tortitas a la vez. Cocina la masa hasta que esté dorada, los bordes estén secos y burbujas empiecen a aparecer en la superficie de la tortita (de 2 a 3 minutos).
  6. Dale la vuelta con cuidado a la tortita y cocínala por el otro lado hasta que esté dorado, entre 1 y 2 minutos. No presiones la tortita después de voltearla o no quedará esponjosa.
  7. Repite la operación con el resto de la masa de tortitas y engrasa la sartén cuando sea necesario.

NOTAS

Para mantener las tortitas calientes entre cocinado y cocinado, calienta el horno a 90ºC y pon las tortitas ya cocinadas sobre una rejilla de horno. Manténlas calientes en el horno durante no más de 20 minutos para que no queden secas.

Las tortitas cocinadas se pueden congelar fácilmente. Para volver a recalentarlas caliéntalas en una sartén durante 45-60 segundos, hasta que estén calientes y esponjosas. Si quieres unas tortitas crujientes, tuéstalas en el microondas o en un tostador.

El yogur se puede añadir o quitar de la receta, todo depende de cómo te guste. Las tortitas quedarán un poco más esponjosas y el sabor quedará un poco más suave. También puedes usar crema agria en lugar de yogur griego.

La masa grumosa impide que las tortitas queden perfectamente redondas. Si quieres la perfección, utiliza una cuchara o una pequeña espátula para extender la tortita con una forma más circular, justo después de verter la masa en la sartén.

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