Salsa de tomate

Si has visto esos maravillosos tomates de temporada en el mercado, y te estás preguntando cómo transformarlos en una deliciosa salsa casera, estás en el sitio correcto.

Te voy a explicar todo lo que necesitas saber para hacer un lote de salsa de tomate casera para guardar en tu despensa (o congelador), desde elegir los tomates adecuados, hasta cómo envasar la salsa en tarros.

1

Hacer salsa de tomate en casa no es difícil, pero definitivamente requiere tiempo y acción. Pero el resultado merece la pena, ya que es estupendo tener a mano una salsa de tomate casera, la base de tantos platos maravillosos.

Hay muchas recetas diferentes de salsa de tomate. Algunos utilizan diferentes variedades de tomates, otros optan por no añadir nada que no sea tomate o sal; algunos cuecen la salsa durante horas para darle un sabor profundo; mientras que otros lo cocinan poco tiempo para obtener un sabor ligeramente fresco.

No te pierdas nuestro artículo sobre salsas.

¿Cuáles son los ingredientes para hacer una salsa de tomate básica? Cebollas, ajo, un buen aceite de oliva, tomates, hierbas aromáticas y especias. Ingredientes que probablemente ya tengas en tu despensa, ¿verdad?

LOS TOMATES

Cualquier tomate que te guste por su sabor puede ser utilizado para hacer salsa de tomate; es así de simple. Puedes utilizar tomates enlatados que vienen ya pelados, o utilizar tomates frescos.

El tomate Roma es recomendable porque tiene más carne, menos jugo y menos semillas. Sin embargo, son más pequeños (lo que significa más trabajo de preparación inicial).

Si quieres una salsa de tomate al estilo italiano, para tus recetas de pasta o pizza, los mejores tomates que puedes utilizar son los San Marzano, que crecen en el rico suelo volcánico del valle del río Sarno, en Italia.

Esta variedad tienen un sabor dulce y baja acidez, y son más carnosos que otros tomates. Además, es más fácil de retirarles la piel, y tiene poca cantidad de semillas, así que requiere menos preparación y una salsa más fina.

PREPARACIÓN PREVIA

Preparar los tomates para la salsa es la parte que más tiempo consume en este proyecto, pero si te organizas antes de empezar, ya tendrás medio trabajo hecho.

Los tomates tienen que pelarse, despepitarse y trocearse previamente, así que te recomiendo que leas este artículo sobre cómo pelar tomates antes de empezar.

TEXTURA DE LA SALSA

Para ahorrarnos un poco de trabajo, partimos de los tomates troceados. Para que la salsa quede muy fina, sin tropezones, puedes triturar los tomates con la batidora. Si te gusta una salsa con textura, omite el triturado y deja que los tomates se deshagan naturalmente a fuego lento.

También puedes pasar la salsa terminada por un chino o triturarla con una batidora. A tu gusto.

TIEMPO DE COCCIÓN

Está en un rango de cocción de entre 30 y 90 minutos. Un tiempo de cocción más corto producirá una salsa más delgada con un sabor a tomate más fresco; en cambio, un tiempo de cocción más largo espesará la salsa y le dará un sabor más concentrado.

Vigila la cocción de tu salsa mientras se cocina a fuego lento, y retírala cuando alcance la consistencia y el sabor que te guste.

ALMACENAMIENTO Y CONSERVACIÓN

Deja que la salsa se enfríe y luego transfiérala a recipiente herméticos para congelador o bolsas de congelación. La salsa se puede mantener congelada durante al menos tres meses, después de ese tiempo es posible que se empiecen a desarrollar quemaduras por congelación o sabores desagradables.

Si quieres conservarlo durante más tiempo, puedes envasar la salsa de tomate en frascos esterilizados, sellándolos bien con tapas nuevas e hirviéndolos durante 30 minutos.

Quedarás muy contento con el resultado, y querrás poner esta salsa en todos tus platos.

Tiempo de preparación: 10 minutos

Tiempo de cocción: 30 minutos

Tiempo total: 40 minutos

Raciones: 4 personas

Ingredientes

  • 800 gramos de tomates pelados en lata o frescos, pelados, sin semillas y cortados en cubos
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 cebolla, finamente picada
  • 3 dientes de ajo, machacados
  • 1 cucharadita de azúcar moreno (o un edulcorante natural)
  • ½ cucharadita de orégano seco
  • ½ cucharada de albahaca seca
  • Sal y pimienta negra al gusto

Elaboración

  1. Calienta el aceite de oliva en una cazuela a fuego medio. Agrega la cebolla picada y sofríela durante 4-5 minutos, hasta que esté blanda.
  2. Añade el ajo y sofríelo durante un minuto, con cuidado de no quemarlo.
  3. Incorpora los tomates picados, incluyendo el jugo en caso de que estés usando tomate triturado. Agrega el azúcar moreno, el orégano seco, la albahaca, sal y pimienta negra.
  4. Tápalo y deja que se cocine a fuego lento durante 30 minutos (o hasta una hora), hasta que se haya reducido el líquido y la salsa haya espesado.
  5. Retíralo del fuego, prueba y ajusta los condimentos si es necesario. Si quieres una salsa muy fina, puedes triturar los ingredientes, pero si te gusta algo de textura, déjalo así.

NOTAS

Puedes embotar el tomate en un tarro de cristal hermético y cocinarlo al baño Maria para que se selle. También puedes conservarlo en la nevera durante 3 o 4 días, o congelarlo durante meses.

El viejo dicho de que la salsa sabe mejor al día siguiente es cierto. Le da a los sabores la oportunidad de mezclarse y suavizarse.

Esta salsa de tomate tiene 91 calorías por ración.

Nuestros favoritos